La lucha entre Lyoto Machida, cuarto en la clasificación de peso medio y Yoel Romero, sexto en la clasificación, se inició con mucho estudio. El brasileño controló la distancia y trabajó con patadas en la cintura y sin gran eficacia. A su vez, el cubano tuvo mucho problema para encontrar el rival en el octágono y parecía, a veces, perdido.

A partir de la segunda ronda, sin embargo, el cubano empezó a encontrar la distancia. Machida tenía dificultades para moverse y golpear sin ser golpeado. Romero trabajó con velocidad en golpes cortos y pese a no contar con contundencia, sumó puntos.


En los momentos finales de la segunda ronda, Yoel tuvo un momento de plástico. Caminó sobre los barrotes de la jaula, así como Anthony Pettis había hecho en la extinta WEC, y trató de un golpe volar. A pesar del golpe no golpeó, acortó la distancia para llegar a Brasil. Después trató de caer, pero el gong sonó.

En la tercera ronda, sin embargo, el cubano se llevó el triunfo. En el primer minuto de Romero parcial cerrado la brecha con un ponche y consiguió el otoño. Con una velocidad impresionante, lanzó varios codos en Machida, que no podían defenderse. Con sacudido brasileña, el árbitro decretó el asalto por nocaut técnico 1m37s.

Después de la gran victoria, el cubano mostró respecto del Dragón:

Tengo mucho respeto a Lyoto. Quería hacer esta pelea con él porque sé que él es una leyenda, él es muy difícil. Concluyo.
 
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